martes, 6 de febrero de 2018

La canción


Dice mi gurú que si he pensado alguna vez en la canción que me inspira, la que me define a mí como persona. Me lo ha dicho, como es habitual en él, respondiendo a una pregunta que le había hecho yo previamente. 

Sucedió esta mañana, durante una de nuestras charlas matutinas, esas que sostenemos en los tiempos muertos que van desde casa al trabajo, desde el trabajo al gimnasio, etc. Aunque en realidad no era una pregunta, sino más bien un pensamiento en voz alta. Le dije: “Sabes, maestro, todas las mujeres que me han gustado, que me han enamorado, tienen una canción relacionada en mi mente. Cada vez que escucho la que corresponde a cada una me acuerdo de ella, de lo que significó, de lo que me hizo aprender o sufrir ¿Crees que es bueno o que debería olvidarlas, sobre todo a las que supusieron algo negativo?”

Es entonces cuando ha cerrado los ojos y se ha quedado pensando. Yo me esperaba una de sus regañinas, una llamada al orden, como cada vez que la sombra de la tristeza me amenaza, pero no, no ha sido así. Me ha dicho: “¿Qué canción te define a ti? ¿Cuál es la que oyes y te acuerdas de ti mismo, de lo que significaste, significas y significarás?”

No he sabido qué responder. No tengo una canción para mí, le he dicho, un poco confundido. “¿Estás seguro?” me ha susurrado con el ceño fruncido. “Tú eres tu inspiración, tú eres tu mejor relación, tú eres alguien a quien has querido, quieres y querrás. Y ahí estarás, y no te fallarás, ni te irás, ni te decepcionarás a ti mismo, porque aun cuando lo hagas, te perdonarás. Tú eres tu mejor compañía. ¿Seguro que no tienes una canción?”. Y luego se ha callado durante minutos, con los ojos cerrados, hasta quedarse dormido, el muy mamón.

Este es mi gurú. Tú le comentas que el día está nublado y parece que va a llover, y él te da una lección de vida. Otras veces le haces una pregunta profunda y te manda a buscar la respuesta en el reflejo de un charco.  

Puesto que me había dejado solo, me he puesto a pensar: “Quizá aquella… o la otra… que también me gustaba… aunque hubo una que siempre me viene a la cabeza… pero…”. Me he dado cuentas entonces que no tengo una canción… sino muchas, y que me recuerdan momentos, algunos especiales, otros tristes, otros solo momentos, sin más. Y he pensado que todas son mi canción, la que me recuerda a mí, la que me define.

Es listo mi gurú. Ha visto en un comentario matutino una sombra de tristeza y, como hace siempre, me ha provocado, me ha respondido con otra pregunta y luego se ha quedado dormido. Esto, que lo haría detestable para cualquiera, me hace quererle en el fondo, así que he sonreído y me he dicho: “menos mal que estás ahí, maestro, aunque seas insoportable a ratos”.

4 comentarios:

  1. Somos un cúmulo de canciones. Cada una es un pedazo de nosotros, y todas juntas nos completan. No te olvides de ninguna, yo no lo hago. Aprovecho para felicitarte el año nuevo y esas vainas, verdulero. Un beso.

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  2. Es una manera elegante de recordar al lector que primero debemos querernos a nosotros mismos. Sabes, en una charla de inteligencia emocional a la que asistí en el cole de los peques, decían que es necesario reconocer las propias virtudes antes de poder encontrarlas en los demás.
    Gracias por recordarlo.

    Un abrazo
    Ismael

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  3. Somos música aunque a veces lo olvidemos. La música hiere, sana, a veces nos levanta de la cama y otras nos acurruca. Sea cual sea la melodia lo importante es saber bailarla.

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  4. Perdón, mi lado canalla se abre paso y mira que le digo "ssusst, calla calla" pues nada. A mi lo que me da mucha risa es imaginar a ese pobre hombre escuchando estoico el tostón de nuestro genial carabo-verdulero intentando no dormirse. Y luego, tras echar la cabezadita, se despierta y aún sigue el carabo largando impío y encima -esto es lo mejor- ya ha resuelto todo el tema él solito, como Juan Palomo. Se merece el cielo este gurú. Yo creo que esto merece un relato jaja

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