lunes, 27 de noviembre de 2017

Ese puto momento


Ese puto momento en el que estás al borde del abismo, en el que dejas escapar una sola lágrima, una, solo una, pero que abre el dique, se rompe la compuerta y entonces sale todo el torrente de la tristeza. Y no puedes parar, y ni te acuerdas por qué empezaron a llover tus ojos, esa primera y jodida lágrima… por qué no pudiste frenarla a tiempo. Solo sabes que tienes la cara mojada, el pecho encharcado y un peso en algún sitio que no sabes identificar, un lugar entre el estómago y la garganta. Luego crees que te has detenido y una última lágrima se para ahí mismo, temblando, y se escapa y le siguen mil más, que parece que nunca terminarán.

Al final, acude un pequeño pensamiento, como una piedrecita en mitad de la corriente, que hace de barrera, que frena el torrente poco a poco, y te empiezas a calmar. Y ahí, entonces, recuerdas por qué fue la primera lágrima. Y ahí, entonces, sabes que ha llegado la última… por hoy.

1 comentario:

  1. ¿Y lo limpitos que se quedan los conductos lacrimales después? ¿Y a que el peso en el pecho ya pesa un poco menos? Llorar no es tan malo...
    Un abrazo
    Isma

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