viernes, 29 de septiembre de 2017

Platos rotos



Dice mi gurú que los platos rotos no se arreglan. Dice que lo haga, que tire uno contra la pared con fuerza suficiente como para pulverizarlo y luego intente pegar las piezas. “Aunque consiguieras juntar todos los trozos y pegarlos, nunca volvería a ser el mismo plato. Sería algo recompuesto y, por lo tanto, frágil. Ya nunca volvería a ser lo mismo que antes de romperse”. Deduzco entonces la enseñanza: No cometer acciones que tengan resultados irreversibles. Se lo digo y le cambia la cara. Se pone colorado, morado, rojo, azul y finalmente vuelve a su color natural, y yo admiro su autocontrol por la barbaridad que supongo habré dicho.

A ver, alma de cántaro, me dice”, porque mi gurú será gurú, pero ante todo es persona, humano y cercano, “no puedes andar por la vida sin pisar ninguna flor, ni romper un plato. No puedes andar los caminos sin salirte, a veces, para pisar el campo arado. No puedes, en resumen, vivir sin cambiar tu entorno, para bien unas veces, para mal otras. Solo te digo que debes ser consciente de que los platos rotos tienen un coste, que a veces pagarás tú, seas tú el culpable o no, que a veces pagarán otros.

Pero entonces…”, le digo, “¿es bueno o malo romperlos? Porque si no tienen arreglo… ¿no sería mejor dejarlos quietos, guardados y a salvo?”. Y nada más decirlo, yo mismo veo una imagen: platos almacenados, seguros, metidos en armarios cerrados, acumulando polvo, platos aburridos, sin vida, sin alma. Y me dan ganas de tirar abajo ese armario y que se rompan todos y se hagan migajas microscópicas. Y me veo a mí recogiendo esos trocitos minúsculos, barriéndolos y moliéndolos después, haciendo una masa con ellos. Y me veo dando forma a esa masa, añadiéndole agua y dándole vueltas en el torno, trabajándola hasta que se convierte en algo distinto, en un hermoso jarrón, en tazas de bellas formas, en platos nuevos. 

Y veo el coste: recoger los pedazos con paciencia y trabajo, a veces durante mucho tiempo, hacerlos maleables, usarlos para construir algo nuevo. Es un precio alto, un peaje necesario y que conlleva sudor, y sufrimiento, pero el resultado siempre merece la pena… casi siempre. 

Ese “casi siempre” me deja dubitativo. Mi gurú se ha dormido mientras yo meditaba sobre los platos rotos, así que busco yo mismo una respuesta. Y la encuentro: cuando no haya merecido la pena, al menos, habré aprendido a reconstruir y, en la siguiente ocasión, algo más hermoso saldrá del torno.

5 comentarios:

  1. Ni un pero... GENIAL Y REAL

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  2. Si juntas todas esas enseñanzas de tu gurú y las pones en un libro, seguro que compiten de tú a tú con los de cierto autor brasileño superventas cuyo nombre no debe pronunciarse...

    Es broma, por supuesto. Me gusta y además es real como la vida misma. ¿Qué te pasa, cárabo? ¿Te han dado algún buen palo últimamente? A ver si quedamos y me cuentas.

    Un abrazo
    Isma

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  3. Gracias, Cuervo. No me han dado ningún palo que se salga de lo común, los normales de la vida. Esto es más bien un canto de esperanza: a veces hay que destruir para volver a construir.

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  4. jajajajaja!!!
    Me ha encantado. José, por supuesto,... se rompen. A veces, se rompen. Tu gurú te está diciendo que no... que tengas en cuenta que hay relaciones, o situaciones, que aunque se perdonen, nunca vuelven a ser como antes. Porque han cambiado. Eso no significa que sean peores o mejores (no sé de qué tema hablabais) Sólo que tengas en cuenta que siempre va a ser distinto. Por ejemplo: si yo dejo tirada a una amiga en una cuneta, bajo la lluvia (por ejemplo) porque me voy al cine, ... a lo mejor esa amiga me perdona, claro que sí. Pero cuando necesite alguien que le eche una mano... no me va a llamar. Yo creo que se refiere a eso. Si tu le dices a tu novio o novia: "oye, te he sido infiel"...otro ejemplo... oh, sí, puede que te perdone... ¿pero la relación va a ser la misma? Imposible. No es posible, la gente al dejar de verse de cierta forma... puede no existir la posibilidad de retroceder. Eso es lo que te dice, creo. Cuidado con las acciones que no dejan dar marcha atrás.
    Es un tema interesante.
    No obstante, la parte de echar el armario al suelo me ha echo reír mucho. Y sí, está bien, a veces los platos se rompen solos.
    Yo creo que te está recomendando que tengas paciencia con algún conflicto.

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  5. muy buena entrada, por cierto... Saludos!!!

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