lunes, 7 de septiembre de 2015

Insensible

Relato presentado al Taller de Escritura Creativa Ciervoblanco
el 5 de Septiembre de 2015





David se estiró sobre las sábanas y comenzó a despertar. Una voz femenina le susurró al oído:

-¿Te gustaba Estela?
-¿Eh?, pero, ¿qué dices?
-¿Lo sentiste?
-No me lo puedo creer, ¿es lo primero que se te ocurre por la mañana? -David se frotó los ojos soñolientos.

Mariela se incorporó a medias y la sábana resbaló dejando sus pechos al aire. David se despertó de repente.

-¿Te gustaba o no? -insistió ella.

Él dejó escapar una especie de gruñido.

-Mírame a los ojos cuando te hablo.
-¿Eh? Estela, claro, claro... pero, ¿qué más te dá ya? Murió. No entiendo a qué viene eso ahora.
-¿Cómo puedes ser tan insensible?
-No está aquí ahora -La mano de él se deslizó bajo las sábanas.
-Estate quieto. ¿Y lo de Valentina? ¿lo sentiste?
-¡Por Dios! ¿Vamos a repasar ahora a todas tus amigas muertas?
-Saliste con ella un tiempo. Digo yo que algo apenado estarás.
-Era muy decorosa, muy virgencita. Me aburría.

Los ojos de Mariela se llenaron de lágrimas.

-¡Y supongo que Laura y las otras tres tampoco te importan una mierda!
-Pero si casi no las conocía, bueno... a Valentina si, pero solo fueron un par de polvos. Oye, se me está poniendo esto... va... no seas tonta.
-¡Déjame en paz, cabrón! 
-¡Estás mal de la cabeza! Me despiertas, me pones a cien y te lías a soltar gilipolleces. ¡Murieron, joder! Entérate ya. Quedaste tú, la que está más buena. Pues ya está. Ven aquí...

Mariela se levantó entre sollozos y, con un portazo, se encerró en el baño. «Eres un monstruo. Querías que yo fuera la única y ellas desaparecieron». Las lágrimas sacudieron su cuerpo.

Cuando no pudo más, abrió un cajón del mueble y asió el cuchillo. Los ojos espantados de sus amigas mientras morían acudieron a su mente. «Tanto esfuerzo para nada. Ahora tendré que remediarlo»

La imagen del espejo le devolvió una mirada siniestra.

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