lunes, 2 de marzo de 2015

Habitantes de Oniria

Relato seleccionado para el recopilatorio del Club de Lectura CiervoBlanco

Taller de Escritura Creativa del 28 de Febrero de 2.015

Microrrelato de máximo 250 palabras basado en la siguiente fotografía



Habitantes de Oniria


Llego del trabajo y me lo encuentro como siempre, flotando en sueños. Le grito para que despierte.
—Alex, ¿qué haces?
—¿Eh?, nada… estudiando.
El libro abierto descansa estoico bajo sus codos.
—Lo que tu digas —murmuro entre dientes.
Hay tantas posibilidades de hacerle entender a un adolescente lo dura que será la vida si no estudia, como que tu perro sirva la mesa y te aconseje un buen vino para la cena.
Prefiere vivir en ese mundo imaginario que ha creado para si mismo. Allí no hay padres capullos que te obligan a estudiar. Allí es capaz de volar a su antojo, con sus propias alas.
«¿A quién ha salido este niño?», me pregunto. Soy un tío trabajador que mantiene a su familia, un hombre responsable, con los pies en la tierra.
Aprieto los dientes desesperado y me voy al salón a tomarme una copa. Me siento en el sofá con un suspiro… ¡Mierda!, me he dejado el bombín puesto al entrar en casa; qué fastidio tener que levantarme. Ah, pero no todo está perdido… cierro los ojos con fuerza, elevo los brazos, me concentro y el sombrero empieza a flotar, camino del perchero…
—Álvaro… ¿qué haces?
Mi mujer me observa desde la puerta, sonriendo. Me miro en el espejo. Un cuarentón barrigudo, con el bombín del trabajo todavía puesto y las manos alzadas como si orara al sol… ridículo.
—Nada, maldita sea —exclamo enfadado mientras lanzo el sombrero hacia la entrada.

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