jueves, 10 de mayo de 2012

Te veo


Todos los días pasaba por delante de ti y todos los días me ocurría lo mismo. No podía evitar mirarte a través del cristal. Te veía sentada, hablando, con tu eterna sonrisa, o callada, pensando en quién sabe qué. La gente te solicitaba, tú les atendías y siempre les regalabas una palabra, un comentario, un saludo, un rayo de sol. Un día me acerqué y alargué mis manos hacia las tuyas. Rocé tus yemas y sentí tu soledad, tu necesidad de otro ser humano. Miré tus ojos sin vida y comprendí que era culpa nuestra, que te habíamos dejado sola en tu oscuridad, que nuestra indiferencia te hería, que a veces te sentías perdida y sin embargo... sin embargo... seguías sonriendo. 

Yo te encontré. Desde entonces soy tus ojos; desde entonces eres mi vida.


3 comentarios:

  1. Hermosa entrada José.

    Que bueno que fuiste esa luz en medio de la oscuridad de ella, aunque no tengo claro que se trate de una mujer, sino de un concepto, pero no importa.
    En cuanto al cárabo, sí, algo he leído, parece ser que es ave de mal agüero en algunos lugares, pero a mi me dan suerte.
    José, me alegro de que te hayas animado, y como premio, humildemente te coloco entre mis blog favoritos, más que nada para tenerte muy vigilado jaja
    Un abrazo enorme.

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  2. Me ha gustado este párrafo. Aunque corto, hace imaginar mucho. Saludos.

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    1. Muchas gracias Martín. Me lo inspiró una vendedora de cupones ciega, hace bastante tiempo. Es ese tipo de cosas que se te queda en la psique y un día acabas plasmando en unas pocas líneas.

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